Fernando Pons: los milagros pueden ocurrir

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Fernando Pons WSOP 2016 Fotografía de: fabfotos
Quedan 50 jugadores en el Main Event de la 47.ª edición de las World Series of Poker (WSOP) cuando el crupier pasa las cartas rápidamente entre sus dedos alrededor de una de las mesas. El primer jugador en ver sus cartas es Jan Suchanek desde UTG. Le gusta lo que ve y apuesta 275.000. Le llega el turno a Fernando Pons, en MP, quien iguala. Adam Krach 3betea hasta 1,1m desde el botón; Suchanek apuesta all-in con 5,42m; Pons también lo apuesta todo con 6,445m y Krach se retira.
Suchanek muestra AsQc; Pons muestra JsJd. Tenemos un flip. Si Suchanek no encuentra un as o una reina, acabará en 50.º lugar. Si Pons no aguanta, su pila de fichas pasará a ser una de las más bajas de la competición. Para ambos jugadores, es la mano que define el torneo. 
Pons se ajusta la gorra y espera a que el crupier extienda sobre el tapete el flop más crucial de su vida.
Flop: Ad9s3s
Suchanek consigue su as.
Pons parece desolado. 
Solo tiene dos outs y dos cartas más por venir. Después de todo, es posible que no tenga que cambiar su vuelo. Quizá no tenga que pedirle a su jefe más vacaciones. Sin duda, el sueño está a punto de terminar.
Los milagros no le ocurren a hombres como Fernando Pons.
Turn: 3c
La cara de Pons es todo un poema y se palpa la angustia. 
Ahora solo puede salvarle el river, y quedan tan solo dos cartas en la baraja que puedan mantener vivo su sueño.
River: Jc
¡Lo ha conseguido!
La baraja ha salvado a Pons. 
Después de todo, quizá sí que existen los milagros.
Fotografía de: fabfotos

Trabajador, padre, marido y jugador de poker amateur

Fernando Pons, de 37 años de edad, vive en Palma de Mallorca, en las Islas Baleares (España). Es uno de los lugares más bellos de la Tierra. La ciudad tiene un ambiente artístico, transmite una vibración creativa que atrae a artesanos de todo el mundo. 
Tiene muy poco que ver con el ajetreo y el bullicio de Las Vegas. 
Pons está casado y tiene una hija de cuatro años. Trabaja como ejecutivo de cuentas para una cadena de tiendas. Cuando no está ejerciendo de padre o de marido, le gusta jugar al poker, en el que se inició por diversión en casa de unos amigos.
Pero, por muy divertidas que fueran esas partidas, lo que más le gustaba a Pons era ganar. Había sido un ganador durante toda su vida. Le encantaba ganar todas las manos, todas las partidas y, a medida que iba mejorando, le comenzó a gustar ganar dinero. 
Pons siempre ha sido una persona con los pies en el suelo. Ha sido siempre un trabajador, padre y marido. El poker era tan solo un hobby, pero sus amigos y su familia le apoyaban en su afición. Su mujer aportaba constantemente a Pons la confianza que precisaba para alcanzar el éxito recordándole lo buen jugador que era cuando las cartas no le brindaban la combinación mágica que necesitaba. 
Ese apoyo no fue nunca tan frecuente como en 2012. Pons había llegado al punto más bajo de su carrera en el poker. Es posible que solo fuera un hobby, pero de repente las sesiones ganadoras se esfumaron y con ellas también lo hizo la diversión del juego. Fue una situación muy dura. Las pérdidas estaban afectando a sus relaciones, a su trabajo y, muy pronto, Fernando Pons comenzó a creer que era un don nadie en el poker.
Entonces, el 30 de septiembre de 2012, Pons finalizó en segundo lugar contra Carlos Ribas en un evento con una compra mínima de €660 celebrado en el Gran Casino de Mallorca. Los €14.858 le devolvieron la confianza. Cuando regresó a casa, su mujer lo recibió con esa mirada alentadora de "te lo dije". 

Convertir €30 en 8 millones de dólares

Esa inyección de dinero permitió que Pons abriera una cuenta de poker online en 888.es, donde comenzó a jugar en torneos online con mesas múltiples después de que su hija se fuera a la cama. 
Entonces, una noche de mayo de 2016, Pons participó en un torneo satélite de €30 por un satélite de €250 para el Main Event de las WSOP. Pons nunca pensó que ganaría. Esa fue tan solo una de las mesas donde jugó aquella noche. 
Se clasificó. 
Al día siguiente fue a trabajar.
Se preguntó si los milagros existían.
El satélite final tuvo lugar el 22 de mayo. Había 43 participantes. Pons se acurrucó en el sofá junto a su mujer y comenzó a abrir algunas mesas en su ordenador portátil. Su mujer tenía una mano sobre la rodilla de él y la otra en el mando a distancia mientras veía la TV. Su hija estaba profundamente dormida en el piso de arriba, sin saber que su vida estaba a punto de cambiar irrevocablemente.
Esa era la rutina de Pons, la misma rutina que miles de jugadores de poker amateurs practican en todo el mundo por la noche. Pero esta vez era diferente. El ejecutivo de cuentas ganó. Iba de camino a Las Vegas para competir en el Main Event con una compra mínima de $10.000. Era el torneo más increíble del mundo. Pons no había visitado nunca Las Vegas, y mucho menos jugado en un evento de las WSOP. 
Es en momentos como ese que la mayoría de jugadores amateurs desearían tener los $10.000 en mano en lugar de jugar. Pero Pons no es como la mayoría. Participar en el Main Event de las WSOP era un sueño.
Tenía que saber si realmente los milagros existían. 
Fotografía de: fabfotos

¿Presión? ¿Qué presión?

Una de las mejores cosas de clasificarse para un evento de $10.000 por €30 es que no se siente ninguna presión. Pons cree que ese fue un factor fundamental en su caso, cuando se sentó a la mesa y comenzó a disfrutar en el mejor torneo de poker del mundo. No tenía nada que perder. El español había dado con el estado mental perfecto. 
Su objetivo era divertirse, jugar cada mano de la mejor manera posible y crear recuerdos que durarían para siempre. Y continuó pensando en su mujer y en su hija, que le esperaban en casa. Al mirar hacia la grada deseaba que hubieran estado allí, animándole, como sus mayores seguidores en uno de los momentos más importantes de su vida. 

Main Event de las WSOP: Días 1 a 6

Pons comenzó el Día 1C junto con otros 4.239 jugadores, en lo que representa el mayor tramo de un solo día en los 47 años de historia del evento. 3.252 jugadores pasaron al Día 2C, y Pons acabó el día en una buena posición con 118.900 fichas. Solo 280 jugadores habían logrado acumular más fichas que él. 
El Main Event de las WSOP es uno de los torneos más duros del mundo. Para llegar al "November Nine" (los nueve de noviembre) hay que pasar por siete extenuantes días de competición que agotan tanto a nivel mental como físico. Y, por supuesto, también necesitas que la suerte te acompañe. Hay muy pocos jugadores que suban posiciones sin dejarse algunos all-ins por el camino. 
Así que, cuando Pons llegó al Día 3 con 279.600 fichas, no se dejó llevar por la emoción. No estaba pensando en ganar el torneo. Simplemente estaba sobreviviendo a cada día con pura adrenalina. Le costaba conciliar el sueño debido al jet lag, ya que no había tenido ningún descanso. 
El objetivo había cambiado. 
Pons estaba desesperado por quedar en una posición que le permitiera ganar dinero. 
Se había clasificado con €30. 
$15.000 eran ganancias contantes y sonantes. 
Fue un día duro para Pons. Sobrevivieron 798 jugadores y él acabó en el lugar número 684 con 137.000 fichas. Le quedaban menos fichas de las que tenía al comenzar el día, pero tenía $16.000 garantizados. Y, ante todo, había sobrevivido al Día 4. Las llamadas a su mujer comenzaron a estar más llenas de esperanza. Comenzó a pensar en Chris Moneymaker, el hombre que cambió el panorama del poker para siempre con su victoria en el Main Event de las WSOP tras clasificarse por $30. También le vino a la cabeza Carlos Mortensen, el mejor jugador español de todos los tiempos y ganador de un Main Event de las WSOP. 
Tranquilízate.
No tienes nada que perder.
Ya eres un ganador.
Disfruta de cada día.
El Día 4 fue difícil. Pons estaba cansado. A veces no lograba vislumbrar la línea de meta. Tan solo quería dormir. Su pila de fichas continuaba disminuyendo, pero su esperanza no lo hizo en ningún momento. Estuvo short-stacked durante casi todo el día y, de hecho, se hubiera marchado de la competición si su jugada de apostar todas sus fichas en plan héroe no hubiera funcionado. Es posible que la energía le hubiera estado fallando, pero su mente de poker se negaba a hacerlo. 
Al final del día cayeron 251 jugadores. Pons se levantó y miró a su alrededor. Vio la calva de su amigo Massa Paolo, quien le sonreía como un rayo de esperanza desde la grada con el pulgar hacia arriba en señal de admiración. Mike Gorodinsky estaba guardando sus fichas bajo su banner de Jugador del Año de las WSOP 2015, Daniel Colman estaba hablando por teléfono y Johnny Chan le rozó con el brazo mientras se apresuraba a salir hablando con un amigo. 
¿Qué estaba ocurriendo?
Ahora tenía $36.000 garantizados, la misma cantidad de dinero que Pons hubiera ganado si hubiera derrotado a Carlos Ribas en el Campeonato de España de Poker, un tiempo en el que él creía que era un don nadie en el poker. La escena era surrealista. Tenía 1,58m en fichas. Más tarde, leyó las actualizaciones en directo y se dio cuenta de que estaba en 81.ª posición, y nadie hablaba de él. Era el lugar perfecto. 
En el Día 5, el número de jugadores se redujo a 80. 
Fue un día tremendo para Pons. 
Se había llevado 7,9m en fichas e iba por buen camino para finalizar entre los diez primeros. Si el torneo hubiera terminado ese día, hubiera ganado $650.000. Pero no iba a acabar ahí. Aún le quedaban dos días. Tenía a su alcance una cantidad de dinero que podía cambiarle la vida.
No dejaba de darle vueltas en su cabeza. 
¿Y si ganaba?
¿Podía conseguirlo?
Cada día se levantaba, salía y compraba ropa nueva. Solo se había traído ropa para cinco días en la maleta. Iba a tener que cambiar su vuelo. Iba a tener que llamar a su jefe y pedirle más días de vacaciones.
“¿Por qué? ¿Qué estás haciendo?”
¿Cómo le explicas a tu jefe que estás ocupado intentando ganar 8 millones de dólares jugando al poker al otro lado del mundo? 
¿Volvería al trabajo incluso?
Llega el Día 6 y sucede lo increíble. 
Pons se encuentra all-in con dos nueves frente a dos ases. Es otro de esos momentos que esperas que nunca llegue, pero que en el fondo sabes que llegará. Es el momento en que incluso los no creyentes rezan. Es el momento en que todos creemos en los dioses del poker. 
Pons encuentra su nueve. 
Duplica.
Va a la cabeza del Main Event de las WSOP, donde quedan solo 46 jugadores. Si el torneo finalizara ahora, se convertiría en Campeón del Mundo. Tendría 8 millones de dólares. Su vida cambiaría para siempre. A su hija no le faltaría de nada. Él y su mujer tendrían la libertad de perseguir sus sueños.
Era prácticamente un milagro. 
Fotografía de: fabfotos
Y entonces gana el flip JJ vs. el flip AQ contra Jan Suchanek con los dos outers en el river. Estaba ocurriendo. Pons sentía cómo el ímpetu del momento le acompañaba mano tras mano. Pons estaba agotado. Jugaba casi por inercia. Pero tenía esperanza, su sueño seguía vivo y tenía los dedos de las manos y hasta de los pies cruzados. 
Tan solo 27 jugadores llegaron al último día del verano. 
Fernando Pons estaba en séptimo lugar con más de 17m en fichas, ¡era el momento de ir a por todas! Pons, el don nadie del poker, estaba corriendo a toda velocidad hacia la línea de meta junto algunos de los mejores jugadores del mundo.
Tom Marchese.
Griffin Benger.
Cliff Josephy.
James Obst.
Jared Bleznick.
Antoine Saout.
¿Cómo diablos iba a derrotarlos?
¿Cuándo terminaría esta aventura?
Se había garantizado $269.430. Si la competición hubiera terminado en ese mismo momento, hubiera superado sus mayores expectativas. No debía llegar más lejos. No tenía que estar ahí y, aún así, Pons se sentía como en casa. Alguien había encendido el interruptor de la presión. Lo que comenzó como un viaje en el que cualquier cosa hubiera bastado se había convertido en un objetivo firme de llegar hasta los "November Nine". 
Esta era su primera vez en Las Vegas. 
Solo había visto el interior del Rio.
Estaba buscando desesperadamente un motivo para regresar.

Main Event de las WSOP: Día 7

El Día 7 del Main Event de las WSOP se convirtió en uno de los días más importantes de su vida, junto con el día de su boda y el nacimiento de su hija. Por aquel entonces ya había cambiado su vuelo, se había comprado más ropa y su jefe había tenido el detalle de ampliar su periodo de vacaciones.
27 jugadores le separaban de 8 millones de dólares y del título de Campeón del Mundo. Sería la historia de Rocky más increíble desde Moneymaker. Llamó a su mujer. Ella le recordó que, en 2012, cuando él creía que era un don nadie en el poker, ella le había dicho que un día se convertiría en uno de los mejores. Detrás de un gran hombre hay una mujer incluso aún más grande. Pons sabía que no estaría ahí hoy si no hubiera sido por el inquebrantable apoyo de la persona a quien más amaba del mundo. Lo haría por ella. 
Fotografía de: fabfotos

El objetivo final

Comenzó con 86bb. 
Su plan era ser constante en su juego, jugar cada mano según se le presentaba y mantener la compostura como pudiera. 
Tenía un montón de fichas.
Y la esperanza de que le duraran. 
Pero había muchos jugadores obstaculizándole el camino. Pons no conocía a la mayoría de ellos, y eso era algo positivo. Si hubiera sabido lo buenos que eran personajes como Matthew Moss o Antoine Saout, su juego se hubiera visto afectado. 
Comienza con buen pie, ganando tres manos seguidas. Gana las ciegas y antes con una abierta desde el cutoff. Sube desde el hijack, recibe un caller en forma de Thomas Miller en el botón y realiza una c-bet. Entonces, Michael Ruane abre desde la primera posición, y Pons iguala desde MP. El flop es Ad9c3s; Ruane apuesta 575k y Pons iguala. El turn es el 7c y ambos jugadores pasan. El river son las Qs; Ruane pasa, Pons apuesta 900k, se lleva el pozo y pasa a más de 100bb.
A continuación, se enfrenta a James Obst, uno de los competidores más fuertes. El australiano abre el botón, Pons realiza un 3bet hasta 1,3m desde la ciega grande y Obst iguala. El flop es 9h8h2h; Pons apuesta 1,225m; Obst iguala. El turn es el Jd; Pons pasa, Obst apuesta 1,8m y Pons pasa-aumenta a 9m y se lleva el pozo.
Pons no podía haber soñado con un inicio mejor.
Se sentía cómodo. 
Estaba concentrado.
Antoine Saout queda eliminado en 25.º lugar.
Es entonces cuando pierde un gran pozo contra Mike Shin. Su confianza recibe un fuerte revés, pero no se muestra dolido. Mike Shin comienza desde MP, Qui Nguyen iguala en el cutoff y Fernando Pons iguala en el botón. El flop es Qh5c2c; Shin apuesta 750k; Nguyen se retira y Pons iguala. El turn es el Th; Shin pasa y también lo hace Pons. El river es el Qd; Shin apuesta 1,55m y Pons iguala. Shin muestra AhQs y Pons se ve forzado a retirar su reina porque se ve superado en kicker. Eso supone un revés, pero aún le quedan 79bb. 
Valentin Vornicu queda eliminado en 23.er lugar.
Pons abre a 700k en MP; Hakim 3betea hasta 1,5m en posición y Pons iguala. El flop es AcAh8h y ambos jugadores pasan. El turn es el 5d; Pons apuesta 1,5m y Hakim iguala. El river es el Jh; Pons apuesta 5,125m, Hakim sube all-in con 6,275m y Pons iguala. Hakim muestra AsTs, pero Pons lo deja KO con KhQh para el color y consigue 87bb.
Se enfrenta a Mike Shin por segunda vez. 
Esta vez es mucho mejor que la primera.
Pons abre desde MP y Shin iguala en el botón. El flop es Ks8c6h, Pons pasa y también lo hace Shin. El 8h llega a la Fourth Street (cuarta carta), Pons apuesta 700k y Shin iguala. El Jc sale en el river; Pons apuesta 1,2m y Shin iguala. Pons muestra AsKh para dos parejas y Shin se retira. Ahora, Pons tiene 96bb
Matthew Moss cae eliminado y queda en 21.er lugar
Pons mira a su alrededor. Paolo le hace una señal con el pulgar hacia arriba desde la grada. Es bueno saber que alguien está de tu lado cuando estás en plena batalla. Quedan dos mesas, solo dos mesas. Pons no puede creerlo. Griffin Benger se sienta a su derecha. Su pila de fichas se ha quedado en 39bb. Y no quiere que disminuya más. Tiene la intención de evitar el all-in e iguala. 
Griffin Benger elimina a Will Kassouf en 17.º lugar.
Kenny Hallaert elimina a Jared Bleznick en 16.º lugar.
Tom Marchese cae en 14.º lugar.
James Obst sale en 13.er lugar.
Y Pons no consigue ganar una mano.
Sube y se retira a 3bets. 3betea y se retira a 4bets. Y su pila de fichas no hace más que disminuir. Su ritmo cardíaco aumenta. Comienza a sudar. Está comenzando a hacer calor en la sala. 
Mike Shin cae en 12.º lugar.
Pons aguanta.
El desangre de fichas parece inevitable.
John Cynn sale en 11.er lugar.
Ha llegado a la mesa final no oficial. No puede creerlo. Paolo no puede creerlo. Tiene $650.000 garantizados y se clasificó con €30. 
Traga.
Respira hondo tres veces como nunca antes lo había hecho en su vida. Quedan diez personas. Una más se marchará y el resto se convertirá en los "November Nine". Esto cambiará vidas. Y viene con un aumento de $350.000. Alguien se va a hacer daño de verdad. 
Pons cuenta sus fichas. Tiene 18bb. Jerry Wong tiene 22bb y a Joshua Weiss le quedan 7bb. 
La partida se desarrolla a velocidad de caracol.
Jack Effel les obliga a jugar mano por mano y retira el derecho de los jugadores a hacer una llamada al reloj debido a la velocidad del juego. 
Pons cae hasta 17bb, 16bb, 15bb.
Continúa observando a Weiss.
Haz una jugada.
Haz una jugada.
Kenny Hallaert abre el botón, la ciega pequeña se retira. Weiss está en la ciega grande con 3bb. 
Ve all-in, por favor, ve all-in.
Weiss se retira.
Pons cae hasta 14bb, 13bb, 12bb. 
Sabe que su única opción es ir all-in o retirarse. No quiere tener que tomar la decisión. Ojalá pudiera salir a dar un largo paseo, regresar y descubrir que alguien ha quedado eliminado. De repente, ya no se trata de los 8 millones de dólares. Ni de hacer que su mujer se sienta orgullosa. 
Se trata de llegar hasta los "November Nine". 
De mantenerse vivo.
Pero el tiempo se está acabando.
No me des una mano, por favor.
El turno es de Weiss en EP, y hace un all-in. El corazón de Pons se detiene. Y vuelve a latir de nuevo. Michael Ruane y Gordon Vayo utilizan sus ciegas. El corazón de Pons late tan fuerte que se coloca la mano en el pecho para evitar que le exploten las costillas. 
Toda la mesa, excepto Weiss, sabe lo que debería ocurrir a continuación. Y así ocurre. Ruane y Vayo se dan check hasta el river. Weiss muestra Ad8c, la carta más alta.
Oh no, es posible que eso sea bueno, la carta más alta puede ser buena.
Vayo muestra Qh7s, una pareja de sietes.
Se acabó. 
Nadie se da cuenta de que Ruane ha ganado la mano con dos parejas. A nadie le importa. Hay un momento en que el apretón de manos consolador se extiende a Weiss y, entonces, todo el mundo estalla.
Pons mira a Paolo y él levanta el pulgar hacia arriba.
Está temblando. 
No puede creerlo.
Está entre los "November Nine".
Comenzará con 12bb y la pila de fichas más pequeña de la sala. Tiene un millón de dólares garantizado. Podría ganar 8 millones de dólares. Pero también podría ser el viaje a Las Vegas más corto de su vida. Eso es lo que todo el mundo pensaba que iba a ocurrir la primera vez que llegó aquí hace siete días. 
Todo el mundo menos Pons.
Todo el mundo menos Paolo.
Todo el mundo menos su mujer.
Y cuando Pons le dio las gracias a su jefe por haberle dado días extras de vacaciones, se sintió un poco incómodo al pedirle más vacaciones para noviembre. 
"¿Para qué es esta vez?", le preguntó su jefe.
“Voy a ir a Las Vegas para ver si los milagros existen de verdad”, contestó Pons. 
Fotografía de: fabfotos
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