El Yoga y la meditación, dos herramientas muy útiles para el poker

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El poker es un deporte mental, y como tal, se debe estar concentrado al 100% en la mayoría del tiempo que estemos sentados en una mesa, y ese es un ejercicio difícil de conseguir y quizás, también, la clave del éxito.

Es cierto que cada jugador tiene su técnica para lograrlo, pero a través del Yoga y la meditación podremos mejorar nuestro juego, clarificando y ordenando nuestros pensamientos y sentimientos en medio de la partida, consiguiendo así el equilibrio, la confianza, la concentración, la energía y la fuerza mental necesaria para afrontar las numerosas horas que estamos en una mesa de poker. 

“Una de las razones por las que las civilizaciones antiguas practican yoga, era para mantenerse sentados meditando por largos periodos de tiempo, el yoga te puede ayudar a estar en una mesa de poker por largos periodos sin estar incómodo”, sostiene Ana Laura Alonso, profesora de Yoga y jugadora recreacional.

Además, agrega: “te puede ayudar a manejar el control del tilt y la ansiedad; una de las principales enseñanzas del yoga es manejar las situaciones de una manera consciente sin importar los resultados.”

Sabemos que el poker es una demanda constante de concentración en tiempo presente, el aquí y ahora, por lo que si logramos este estado podremos analizar nuestro juego, el de los demás, hacer cálculos matemáticos y conocer las probabilidades de forma más clara y concisa, sin otros pensamientos que nos perturben.

Ahora bien, ¿cómo logramos hacernos con la concentración necesaria? Según Ana Laura, “aprender a respirar ayuda a controlar los nervios, las manos temblorosas, la sudoración y el pulso para estar en el momento presente, esconder tus tells y a tener una gran concentración.”
Otro de los beneficios que nos da el Yoga y la meditación es la posibilidad de, luego de la partida, poder descansar y dormir de manera óptima para luego afrontar el siguiente día de competencia: “meditar luego de cada partida nos hará pensar con más claridad, analizar mejor las manos que jugamos y luego, nos proporcionará un descanso adecuado, haciéndonos olvidar los badbeats o centrándonos en lo que realmente importa, el presente.”

Realizar estas prácticas con frecuencia diaria nos brindará, según sostiene Ana Laura, a “tener una gran confianza y seguridad, y una persona segura y presente toma buenas decisiones que te ayudan a estar equilibrado en todas las áreas de su vida y en actividades como el poker.”
Por otro lado, el equilibrio de las emociones y la mente se trabaja en la práctica del yoga a través del desarrollo del equilibrio físico; mientras que la confianza se adquiere a través de un mejor conocimiento de sí mismo que proporcionan las tres prácticas del yoga: asana (ejercicios físicos), pranayama (ejercicios de respiración) y dharana o meditación.

Como dijimos, al igual que en el poker, esto es una práctica que debemos realizar diariamente para mejorar nuestra concentración y, en un lapso de tiempo, seremos capaces de dominar nuestras emociones y así mejorar, no sólo en lo que al juego se refiere, sino también en la evolución de nuestro espíritu: “la concentración purifica y calma las emociones que surgen en la mente, fortalece la corriente del pensamiento y clarifica las ideas.”

Por último, les dejamos una serie de ejercicios que podrán practicar para poder alcanzar el estado deseado de concentración:

• Ejercicio de respiración: “Si tu controlas la respiración, controlaras todas las situaciones en la vida” – Yogi Bhajan

1. Inhalar en tres tiempos por la nariz y con la boca cerrada.
2. Retener el aire tres tiempos, poniendo atención en el presente.
3. Exhalar en tres tiempos, soltando las tensiones de cuerpo y de mente.
4. Repetir el ejercicio unas 5 veces. 

Ejercicio de concentración:

1. Siéntate en una silla.
2. Mantén siempre la cabeza, la columna vertebral y el cuello estirados formando una línea recta pero sin tensar. Coloca las plantas de los pies en el suelo. Relaja el resto del cuerpo cuanto te sea posible, en particular los músculos de la cara, el cuello y los hombros.
3. Coloca una vela que tenga una llama estable. La llama de la vela debe situarse a la altura de los ojos.
4. Respira conscientemente durante unos minutos. Respira despacio como si fuera la inhalación y a exhalación del aire lo más importante del momento. Respira en presente.
5. Visualiza la llama, durante medio minuto al principio, parpadeando lo menos posible. Concéntrate en la llama de la vela como si fuese el único objeto del Universo. No permitas que la mirada contemple algo diferente de la llama. Abstráete de otros objetos.
6. Deja que las lágrimas se produzcan de forma natural al mantener los ojos abiertos.
7. Cierra los ojos y visualiza la llama en el espacio situado entre las cejas durante el mismo tiempo de la visualización. Comienza con un minuto de concentración y ve aumentando gradualmente. Repite el ejercicio tres o cuatro veces, observando la llama cada vez más en su centro, en su zona más luminosa. Aumenta gradualmente el tiempo de observación. Tu mente se abstraerá de otros objetos en poco tiempo.

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