¡Hola, Hollywood, conoce el póker!

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Todos hemos visto programas de póker tales como Poker After Dark, Rounders y High Stakes Poker, pero ¿has notado alguna vez las similitudes sutiles entre el póker y la pantalla grande?

Dan O'Callaghan explora los límites entre las películas y el póker de torneos.

La pantalla grande se estremece al ver la mesa de póker

Junto con El lobo de Wall Street, 300 debe ser una de las mejores películas de la historia. Es cierto, tal vez es un poco sangrienta y sí, la calidad y la cantidad de esos abdominales tal vez sea un poco intimidante para aquellos de nosotros menos disciplinados en el gimnasio pero, seamos honestos, ¿qué importa?

Toda la película, desde el golpe de escudo en cámara lenta hasta la patada hacia la fosa sin fondo al grito de "¡Esto es Esparta!" es tan genial como si Phil Ivey y Liv Boeree estuvieran cabeza a cabeza por primera vez. La pelea entre Aquiles y Héctor en Troya ofrece lo mismo: ese grandioso y sangriento cóctel universal que solo se produce cuando los niveles de belleza de Brad Pitt se encuentran con la supremacía de la lucha a capa y espada.

No importa cuántas veces vea 300, siempre estoy agitado cuando llega el final. Sé que suena tonto; la historia nos dice cómo termina la película antes de que empiece. De todas formas, quedo frustrado por la total impotencia de los espartanos. Lo mismo sucede cuando veo Rocky. Estoy allí, gritando a la TV, alentando a Rocky para que bloquee o se defienda. Pero nunca lo hace. ¿Cómo puede ser que, con todas las maravillas de la tecnología moderna, aún no podamos comunicarnos con los personajes de ficción... en medio de una pelea de boxeo... en los años 80... en un DVD? Increíble.

Haz algo por mí: Prepara una cubeta gigante de palomitas, configura la intensidad de tu lámpara en modo "acurrucado" y mira un torneo de póker como si fuera una película. Te sorprenderá descubrir cuánto tienen en común los MTT con lo mejor de Hollywood.

Es más, una vez que hayas visto más allá de los bad beats y la búsqueda de la gloria, tal vez puedas realmente aprender de la experiencia.

El campo de batalla: ¡Esto es Esparta!

Una de las primeras cosas que notarás es que un torneo funciona exactamente de la misma manera que cualquier campo de batalla del cine: el mismo ciclo repetitivo en el que los fuertes superan a los débiles y los más desfavorecidos no pueden defenderse de la oposición superior. Y, créeme, ver esto es tan frustrante como ver a Rocky sin poder bloquear en... bueno... Rocky.

Entonces, a menos que seas El semental italiano, probablemente, comprender la necesidad de defenderte sea tan obvio como los filosos abdominales de 300. Sin embargo, lamentablemente, aprender exactamente cómo hacerlo de manera efectiva en las mesas de póker se parece más a lo que imagino que será montar uno de los enormes elefantes de guerra de Jerjes... mucho más complicado de lo que parece. Supongo que es por eso que a menudo ves que algunos de los jugadores comienzan a hervir lentamente cuando quienes simplemente son oponentes más fuertes les roban parte de sus pilas de fichas, una y otra vez.

Lo que hace que esta masacre de robo a ciegas sea aún más grave es que, al igual que la traición llena de ira de Efialtes o las palabras "no tan" cuidadosamente elegidas del mensajero persa en 300, este tipo de altibajo emocional casi siempre lleva a niveles de error bastante desastrosos del tipo "que un espartano te arroje a la fosa sin fondo".

Por supuesto, en un torneo de póker, esto se manifiesta en una de dos formas posibles: aquellos jugadores que no tienen claro cómo defenderse bien caen rodando y mueren (mientras intentan esperar una mano) o explotan con un robo A6 estúpido e innecesario.

Los 300 estaban condenados porque los superaron en número y los traicionaron; estos jugadores de torneo están condenados porque los superan mental y estratégicamente.

La belleza del póker es que la fuerza no es física. No necesitamos las armas de Leónidas, la agilidad de Aquiles o la, bueno, mandíbula a prueba de puñetazos de Rocky. Solo necesitamos el deseo, el tiempo y los recursos para mejorar.

Bien, desafortunadamente, no puedo ayudarte con la parte del deseo, pero puedo ahorrarte algo de tiempo y esfuerzo al decirte que estés atento a mi próximo artículo, que estará dedicado a la defensa ciega. Solo espero que ustedes me presten más atención que Rocky. ¡Cielos! ¡Si tan solo bloqueara!

La estructura

En general, hay algunas similitudes estructurales bastante claras entre los torneos de póker y casi cualquier otra película. Digo "en general" a propósito porque recuerdo algunos mamarrachos torpes, con estructura azarosa, no lineal y con muchas lecturas que me hacía ver mi profesor de estudios audiovisuales y que no encajan en el molde. Pero, en su gran mayoría, las películas, así como un torneo de póker, tienen un claro comienzo, nudo y desenlace. Como pueden esperar, cada uno de estos segmentos viene con una cierta lista de convenciones y expectativas.

Todos los comienzos tienen que ver con las presentaciones. Atacamos a largo plazo y nos preparamos para descubrir el elenco de nuestro torneo épico: los Jerjes y los Saurons que tratarán de vencernos en cada oportunidad. Descubrimos las fortalezas, los contextos y las actitudes de nuestros personajes y construimos sus perfiles para prepararnos para la parte central de la aventura, plagada de acción.

En el nudo vemos lo más importante de la acción: un conjunto de batallas por los pozos, extracciones, faroles, apuestas de valor, cortes y, tal vez, algunas caídas. Utilizamos lo que aprendimos en la introducción para predecir el argumento y determinamos nuestras expectativas de acuerdo con esto. Al igual que cuando vemos una película, estamos a merced de los giros de argumento estructurales, tan perplejos ante la sorpresa de un ajuste o extracción inesperados del oponente, como cuando descubrimos que Bruce Willis estaba muerto en El sexto sentido.

Al final, cuando todo pasa, nos secamos la frente y descansamos los dedos cansados de la batalla sobre el mouse, las muñecas doloridas de barajar fichas continuamente. Descubrimos la conclusión, el vencedor, y esperamos a la próxima noche de torneo con el mismo hambre y optimismo con el que esperamos la última.

¡Solo deseo que el héroe no muera tan seguido en las mesas!

Incertidumbre y aventura

Es interesante que las similitudes más sorprendentes entre el póker de torneos y el cine tienen que ver con la incertidumbre. La primera vez que vemos una película, esta representa lo desconocido; una oportunidad de abandonar la precaución y escapar de la repetición mundana de la vida cotidiana (a menos, claro, que seas un profesional del torneo).

Como mi admirado Ralph Waldo Emerson dijo en su famosa frase: "La vida es un viaje, no un destino".

Tiene que ver con abrazar la precariedad del viaje, la emoción del paseo. Creo que este mismo sentido de la aventura y el caos emocional es una parte importante de por qué jugamos póker de torneos. Hay pocas avenidas en la vida en las que puedes pasar tan rápidamente de sentir el sabor de la victoria en un momento a pelear por la supervivencia en el siguiente.

Y, así como el destino de tu héroe está en manos del director, a menudo tu torneo está en las manos de los dioses del póker.

El póker de torneo no tiene que ver con el dinero; los juegos en efectivo ofrecen una fuente más estable de dinero. Se trata de los giros de argumento, el drama y la aventura. Así como en Milagros inesperados o Diario de una pasión, los cambios emocionales turbulentos y la embriagadora fragilidad de tu "vida de torneo" te dejará los pelos de punta. Mientras tanto, la gravedad de los coolers y las retiradas te dejarán tan mareado y enojado como si Aquiles hubiera arrastrado a Héctor por la tierra otra vez.

Somos tan impotentes al ver una película como cuando estamos all-in. Es esta embriagadora sensación de impotencia y falta de control la que nos lleva a la hermosamente intricada montaña rusa emocional que es el póker y el cine.

La V es de victoria.

Para mí, estas similitudes entre el póker y Hollywood representan la fuente de su grandeza. Cada uno es un ingrediente fundamental en un cóctel que tiene el poder de llevarnos a la aventura más heroica, una lucha con pruebas y aflicciones, como los héroes dan batalla en un laberinto de altibajos en su búsqueda definitiva del triunfo.

La V no es de "Vendetta", es de "Victoria", y con cada inscripción a un torneo llega otra oportunidad de salir de La Comarca y embarcarse en otro viaje épico.

Tu propia batalla por la gloria, por el honor, por la aventura puede ser tan estimulante como cualquier película que hayas visto.

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